sábado, 6 de agosto de 2011

LA CUADRATURA URANO-PLUTÓN


Que nosotros sepamos, no existe ningún conocimiento que esté a la altura de la Astrología para interpretar los ciclos históricos, para entender y analizar los elementos que intervienen, para comparar lo que pasa ahora con el pasado y, además, para pronosticar. La Astrología es el paradigma del saber universal, que proporciona una mejor visión y entendimiento del lugar del hombre en el Universo.

El mensaje a la sociedad es claro: es hora de abandonar viejos prejuicios y los complejos de la razón respecto al pensamiento mágico y de abordar abiertamente y desde todas las ramas del saber el paradigma que ofrecen los ciclos astrales para entender el devenir del hombre y del mundo, para hacer una mejor lectura de la Historia.

Atravesamos un periodo de esos que hacen historia, de esos a los que los futuros libros de historia se referirán como una época convulsa, espectacular, difícil… como un hito de crisis, de cambio y de revolución. La Astrología está en condiciones de explicar de una forma preclara que está pasando gracias a los grandes ciclos astrales, puesto que la historia siempre se repite.

La actual cuadratura Urano-Plutón –a la que ya nos referimos en esta misma sección en el número de la revista del pasado mes de abril, para hablar de la Primavera Árabe- podría considerarse que abarca desde 2007 hasta 2020, y será exacta hasta siete veces entre los años 2012-15. Los meses alrededor de la entrada definitiva de Urano en Aries (11 de marzo de 2011) están siendo especialmente significativos para esta cuadratura.

Cuando Urano y Plutón forman un aspecto de tensión, Urano enarbola el ansia de libertad, igualdad y cambio enfrentándose sin miedo a Plutón, esto es, a los tiranos y los reinos del terror, que, con frecuencia, se habían mantenido ocultos o en la sombra y protegidos hasta entonces. Es tiempo de utopías, libertades, conquista de derechos humanos, desobediencia civil y ruptura del status establecido, y hasta la conciencia colectiva arde en irrefrenables deseos de cambio.



Lo que está pasando -nada nuevo, puesto que revoluciones pacíficas ha habido muchas a lo largo de la historia- tiene unas claves cósmicas de las que todos podemos aprender y sacar conclusiones para mejorar el presente y perfilar un mejor futuro. Los astrólogos mundialistas hemos comprobado que todo ese tipo de revoluciones se han dado siempre bajo ciclos entre Urano y Plutón: pasó con Jesucristo, con Gandhi, con Martin Luther King o con Nelson Mandela, por citar ejemplos bien fijados en el inconsciente colectivo.
Pero también pasó con Henry David Thoreau -justo a mitad del siglo XIX, cuando había una conjunción Urano-Plutón-, que escribió Sobre el deber de la desobediencia civil, aquel ensayo que tanta influencia ejercería para posteriores figuras de relieve. Curioso que también España, y más concretamente Madrid, atravesase, justo en esos años centrales del siglo XIX, aquellas revueltas que tanta similitud tienen con las actuales.

La siguiente conjunción Urano-Plutón se produjo en los años 60 del pasado siglo XX, justo cuando Martin Luther King o Nelson Mandela se convirtieron en paradigmas de revoluciones pacíficas, cuando la sociedad americana se rebeló en masa contra la guerra de Vietnam, cuando estallaba el famoso Mayo del 68 francés…

Astrólogo: Vicente Cassanya

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