viernes, 24 de abril de 2009

EL SOL DE TAURO


El segundo signo del zodiaco, es sólido, firme y nada altera su tranquilidad: una vez que ha tomado su decisión se cruza de brazos, se echa para atrás y ahí se queda, no hay quién lo mueva. Aunque él asegura que no es obstinado, sino paciente y ésta ya es una cualidad.
Tampoco es cabeza dura, sino firme y sensato y no entiende por qué se le juzga tan injustamente. Así es capaz de aguantar meses, años. No hay que presionarlo, porque se obstinará, y entonces puede aparecer su furia demoledora. No es común que esto suceda, pero cuando Tauro se enoja es mejor estar lejos de su camino.
La pasividad es su comportamiento típico, prefiere recibir a sus amigos en casa que molestarse en ir de visita. Son gente hogareña, que se relaja en un ambiente cómodo y familiar. El cambio lo altera.

Es fuerte por naturaleza, se toma las cosas como vienen y nada es capaz de alterar esta inclinación fundamental. Es de constitución fuerte, pero cuando cae en cama su recuperación es lenta. Generalmente tiene dolores de garganta y el peso le juega malas pasadas, producido por su legendario amor a la buena comida. Una de las principales causas de sus enfermedades es la falta de ejercicio y de aire puro. Su organismo lo necesita siempre, por más que su obstinación diga lo contrario.
Tauro lo hace todo con lentitud, la rapidez no significa nada para él. Por otro lado, la conexión con la naturaleza es fundamental, siempre se las arregla para establecer un contacto con ella. Tauro siente amor por el arte, en cualquiera de sus expresiones, aunque sea como un pasatiempo en su vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jeje, hola mamá, se lo he leido a Aitor y se iente identificado totalmente y yo también lo veo así, sobre todo si se enoja, jeje.
Te quiero mil.
Clarita